sábado, 11 de septiembre de 2010

Histerias del metro

La avería de un tren en la línea 1 del sistema colectivo Metro, que corre de Pantitlán a Observatorio, bloqueó la afluencia del tráfico subterráneo por más de 3 horas.

En mi afán por disfrutar de un viernes, que añoré desde el lunes, salí de mi lugar de trabajo, en Santa Fe, a la hora que en teoría es debido : las 5pm. Con un panorama despejado, el reloj estimó que podría estar en casa en menos de hora y media; pero como es costumbre en el Defecto Federal , en vez de una hora, tardé 3.

La gente aglomerada en triple fila esperaba en un andén de la estación del metro Tacubaya; afuera llovía y dentro llovían sonoros chiflidos de recuerdos familiares. Me recargué en un espacio de la chiclosa y húmeda pared para no estorbar el paso de la gente que bajaba de la escalera hacia el andén.

Un joven promovía la compra de literatura para la espera. Aprovechó para ofrecer “El Zorro”, libro de Isabel Allende.

“Llévese la novela, es el libro El Zorro. Le cuesta 20 pesos”, coreó el vagonero, de tez morena y amplia voz.

Los presentes ignoraron la oferta sin inmutarse, al tiempo que estiraban el cuello para ver que pasaba al otro lado de la plataforma, o tratar de respirar aire un poco menos congestionado de olores humanos. Entre las filas, un par de viejos…y viejos amigos se saludó de lejos alzando la mano, uno de ellos rompió filas, y caminó hasta el pie de la escalera donde se encontraron y se abrazaron como quien se reencuentra después de muchos años.

Vi el reloj que cuelgaba de mi muñeca izquierda: 6:15 pm. Apreté mi bolsa de mano contra mi cuerpo, por si alguien quisiera echarse un clavado en ella, y seguí “tuitenado” paciente.

Finalmente se escuchó a lo lejos el chirrido de las llantas, el esperado multiruedas naranja llegó, y como ganado desbocado, la gente se abalanzó sobre las puertas para entrar a como diera lugar.

No importó si había mujeres, niños o ancianos a su paso, los más aguerridos lograron entrar. Cruzando las vías, los trenes iban y venían, de este lado la multitud abucheaba mientras continuaba esperando y desesperando.

Intenté acercarme a la orilla para tomar el siguiente tren, pero al caminar, el espacio se hizo más sofocante y angosto. Decidí transbordar a otra ruta, hacia Mixcoac, bajé otra escalera, doblé a la derecha y descubrí que el caos no era sólo propio del andén sino de la estación entera.

La línea naranja recibió a los exiliados de la verde. Los chiflidos familiares aún amenizaban el ambiente, ¿Y yo?. Yo, veía desde la trinchera.

Frente a mi, las escaleras eléctricas remolcaban pasajeros hacia arriba y abajo, los puestos de comida hicieron su agosto; orden de tacos de canasta 12 pesos.

Después de restarle 4 tacos a la canasta de los tacos “Lucho” y con las energías en mejor estado me incorporé al río de gente que caminaba lento hacia el trasbordo de la línea naranja.

Como en pasarela, las faldas cortas y los gays, se hicieron acreedores a uno de otro albur. En mi reloj las 7pm. Finalmente, me encontré esperando un tren en dirección a Barranca del Muerto.

En esta parte de la estación, el aire volvió a circular y la gente retomó holgada distancia entre uno y otro. Los olores se disolvieron.

La calma descubrió los efectos de la lluvia. El piso de los carriles por los que corren los trenes que usualmente se ven salpicados de latas, botellas, envolturas y una que otra rata turista, imitaban Venecia. La lluvia filtrada los había llenado de agua, que alcanzaba las llantas del transporte.

7:20, llegó mi esperado naranja vacío. Cerré mi celular y di un paso dentro del vagón esperando no quedarme varada en la estación siguiente y lograr llegar antes de las 8 y olvidar la eterna espera de viernes.

5 comentarios:

Lau dijo...

Me gusta, con tu descripción, pude sentir el delicado aroma del naranja jaja :)
Espero te guste mi blog que sabe jaja

gavs dijo...

Bien , que bueno que sentiste los olores, tan ricos, del naranja. :)
Me gustó el tuyo también, tu blog como que sabe a chai!!, no sé porque.

Bueno!

Cirze P@u dijo...

jajaja tu primer párrafo es tan, pero tan entrada periodística, casi, casi podía contar las 35 palabras, no puedes negar la cruz de tu parroquia. Muy buena entrada!!!

gavs dijo...

jajajaja, ya se nota!!! ¡Qué espanto! ... Gracias por la leída y el comment colega!!.

March La Cinefila Desconocida dijo...

Jajaja, tienes que amar a la Ciudad de México. De otra manera, todos nos colgaríamos de los tubos del metro o del camión.

Muy buena crónica :D