Tratando de definir el sentimiento que cortó mis horas de sueño sostuve mis ansias en la punta de la lengua, buscaban la salida sin detenerse a considerar la barrera dentada con la que chocarían delante suyo.
Por momentos parecían colgarse de alguna palabra en dirección afuera, buscando convertirse en una irrupción protestante de sonido. Te extraño...dirían.
Y así, inquietas efervecían, mi ansiedad y mis ganas, provocadas por un hueco insoslayable en la boca del estómago que poco a poco se encarga de revolver las ideas y menguar la confianza. En mí se estableció la nostalgia a falta del roce de sus manos.
gcha.
lunes, 29 de marzo de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
¿Y qué celebramos?
A la par de las constantes noticias acerca de los ríos de aguas negras que hoy siguen inundando a miles de familias en el Valle de Chalco, Ciudad Neza y municipios aledaños, el presidente Calderón ha llamado a los mexicanos a “la unidad”, con un discurso en el que dio a conocer el magno despliegue de festejos de cara al tan nombrado Bicentenario; sin embargo, al escuchar la idea de estas múltiples celebraciones, en lo personal, se me viene a la mente la dualidad de realidades que vive México.
Por un lado las autoridades comisionadas a organizar los “festejos”, se encuentran moldeando una imagen turística de México, una postal vendible de nuestro país para atraer las miradas de los turistas e inversionistas extranjeros que inyecten capital para reactivar la economía, empezando por el nombramiento del Distrito Federal como "Capital Iberoamericana de la Cultura 2010", galardón que venía esperando desde hace 10 años.
Encuentro sin duda benéfica esta inyección de capital por medio de la difusión de la cultura, las artes y el turismo, México será la atracción número 1 en este 2010 , pero habría que ver también que en contraste, Cuidad Juárez se encuentra bajo un cerco de violencia ya innegable, incluso para las autoridades federales y en lo que compete a la nación en general las carencias son notables. El ranking mundial de competencia sitúa al país en el lugar 60, diez escalones abajo que hace una década, y según datos del Foro Económico Mundial de 136 naciones, México se sitúa en el lugar 116 en educación y 123 en seguridad; en la superficie con sus fiestas y al interior con sus carencias.
Al ver estas cifras pienso que el país y los que aquí habitamos tendemos a movernos en dos realidades, una es la que reflejan estas cifras, cuando vemos las primeras planas de los periódicos y todos nos quejamos de la impunidad y las deficiencias gubernamentales; y la otra es la de la fiesta patriotera, ese espíritu de amor a México que surge al ver los comerciales del Bicentenario y las bellezas naturales que guarda el país, esa emoción tequilera y de mariachi que no se traduce en hechos ciudadanos o acciones duraderas sino en una vaga fiesta.
Los festejos del Bicentenario son un buen pretexto para reactivar la estructura del país, me parece una excelente carta de presentación al extranjero; sin embargo, los que aquí vivimos, no podemos tapar el sol con un dedo y hacer a un lado el hecho de que existen problemas que requieren de solución inmediata y no de festejos.
Creo que tendríamos que participar activamente como ciudadanos y exigir la resolución y seguimiento de los problemas, educarnos, para realmente tener algo nuestro que festejar. La revolución y la independencia hoy por hoy me parecen conceptos vagos dentro del entendimiento colectivo ; a los que hoy tienen su casa anegada o perdida no les importa si habrá eventos culturales o no, y entre los que afortunadamente no están afectados, ni por la violencia ni por el agua, tampoco creo que de verdad les importe mucho el concepto de nación independiente; hay que hacernos parte de la vida ciudadana para no vernos sólo como patrioteros en un escenario social tan convulsionado.
Los festejos serán un éxito al exterior , pero sólo serán benéficos al interior si realmente se es parte de lo que en teoría se celebra.
GABRIELA CHÁVEZ AVILÉS
Por un lado las autoridades comisionadas a organizar los “festejos”, se encuentran moldeando una imagen turística de México, una postal vendible de nuestro país para atraer las miradas de los turistas e inversionistas extranjeros que inyecten capital para reactivar la economía, empezando por el nombramiento del Distrito Federal como "Capital Iberoamericana de la Cultura 2010", galardón que venía esperando desde hace 10 años.
Encuentro sin duda benéfica esta inyección de capital por medio de la difusión de la cultura, las artes y el turismo, México será la atracción número 1 en este 2010 , pero habría que ver también que en contraste, Cuidad Juárez se encuentra bajo un cerco de violencia ya innegable, incluso para las autoridades federales y en lo que compete a la nación en general las carencias son notables. El ranking mundial de competencia sitúa al país en el lugar 60, diez escalones abajo que hace una década, y según datos del Foro Económico Mundial de 136 naciones, México se sitúa en el lugar 116 en educación y 123 en seguridad; en la superficie con sus fiestas y al interior con sus carencias.
Al ver estas cifras pienso que el país y los que aquí habitamos tendemos a movernos en dos realidades, una es la que reflejan estas cifras, cuando vemos las primeras planas de los periódicos y todos nos quejamos de la impunidad y las deficiencias gubernamentales; y la otra es la de la fiesta patriotera, ese espíritu de amor a México que surge al ver los comerciales del Bicentenario y las bellezas naturales que guarda el país, esa emoción tequilera y de mariachi que no se traduce en hechos ciudadanos o acciones duraderas sino en una vaga fiesta.
Los festejos del Bicentenario son un buen pretexto para reactivar la estructura del país, me parece una excelente carta de presentación al extranjero; sin embargo, los que aquí vivimos, no podemos tapar el sol con un dedo y hacer a un lado el hecho de que existen problemas que requieren de solución inmediata y no de festejos.
Creo que tendríamos que participar activamente como ciudadanos y exigir la resolución y seguimiento de los problemas, educarnos, para realmente tener algo nuestro que festejar. La revolución y la independencia hoy por hoy me parecen conceptos vagos dentro del entendimiento colectivo ; a los que hoy tienen su casa anegada o perdida no les importa si habrá eventos culturales o no, y entre los que afortunadamente no están afectados, ni por la violencia ni por el agua, tampoco creo que de verdad les importe mucho el concepto de nación independiente; hay que hacernos parte de la vida ciudadana para no vernos sólo como patrioteros en un escenario social tan convulsionado.
Los festejos serán un éxito al exterior , pero sólo serán benéficos al interior si realmente se es parte de lo que en teoría se celebra.
GABRIELA CHÁVEZ AVILÉS
domingo, 31 de enero de 2010
En una ciudad de memoria corta…
Justo hoy se contabilizan 31 días del 2010, quedan aún once largos meses por delante y como primicia anual ya hemos sido testigos de uno los peores terremotos en la historia que ha dejado a un pueblo devastado y a todos removidos con las ganas de ayudar, se ha criticado la gobernabilidad de Obama al cumplir su primer año de mandato y en nuestra capital la religión y las inclinaciones sexuales aparecen dentro de la misma frase- ¿quién diría? ; por otro lado en la pantalla grande, la idea de un mundo alterno ha logrado romper récords en taquilla y por si fuera poco, un balazo en la cabeza del “mariscal” ha destapado la cloaca de la corrupción chilanga… una vez más.
A mi parecer, bastantes altibajos para tan corto tiempo y aún así la atención de aquellos que vivimos dentro de este “desmadre funcional” , también conocido como Distrito Federal, sigue posándose en el aspecto trivial de cada uno de los hechos que menciono. ¿ Porqué apelar a lo intrascendente de los acontecimientos cuando existen medios para hacer una diferencia real?
Tras haberle dado algunas vueltas a la pregunta, la respuesta se vislumbra simple y reside en la falta de memoria de la gente, en especial de los mexicanos, que hoy más que nunca estamos explotando nuestra congénita personalidad veleta, pues nuestra falta de memoria histórica se ha ido acortando cada vez más y sorprendentemente ya no excede de las dos semanas. ( tiempo estimado de atención que le dio la prensa al desastre en Haití)
Hace algunas semanas, todo, desde los noticieros, hasta las causas escolares tenían que ver con la tragedia y el futuro de miles de haitianos que día a día incrementaban el número de vidas perdidas, se escuchaban infinidad de voces queriendo ayudar. De pronto los buenos samaritanos estaban a flor de piel con esa capacidad de ser héroes.
Pero… ¿y al cabo de los días?... llegado el término de memoria de 15 días ( máximo) los ojos de los defeños empezaron a mirar a otros sitios. Para entonces ya se estaban gestando alianzas de derechos con izquierdos, comenzaba el torneo Bicentenario y en un antro capitalino la corrupción estaba a punto de ser primera plana y la afición lista para llorar por Cabañas. ¿Y la paz, y los héroes que salvarían Haití, la crisis, las reformas, la corrupción y los impuestos?....de nueva cuenta la atención social y mediática había virado, como si no pudiéramos atender varias cuestiones a la vez, hoy por hoy el caso Cabañas parece más importante que nada en el mundo, pero no por todas las irregularidades que conlleva sino por la afición que le llora al ídolo paraguayo.
Aplaudo el sentimiento de los capitalinos al brindarle desmedida preocupación y cariño al futbolista, pero hay que darle a cada cosa lo justo y no fanatizarse de la tragedia cuando hay cuestiones de fondo que por más que se nos presentan en la nariz no atendemos. Este balazo es sólo la punta del iceberg relacionado a muchos trastornos de nuestras autoridades, los cuales de seguir con este alz heimer crónico que padecemos, seguirán creciendo exponencialmente.
Sugiero que la mejor medicina social no son las pancartas y volvernos todos americanistas sino quitar el freno mental ante lo que sucede, a éste hecho le queda una semana de memoria capitalina, ¿Sobre qué o quién caerá la atención después? ….
por: Gabriela Chávez Avilés
A mi parecer, bastantes altibajos para tan corto tiempo y aún así la atención de aquellos que vivimos dentro de este “desmadre funcional” , también conocido como Distrito Federal, sigue posándose en el aspecto trivial de cada uno de los hechos que menciono. ¿ Porqué apelar a lo intrascendente de los acontecimientos cuando existen medios para hacer una diferencia real?
Tras haberle dado algunas vueltas a la pregunta, la respuesta se vislumbra simple y reside en la falta de memoria de la gente, en especial de los mexicanos, que hoy más que nunca estamos explotando nuestra congénita personalidad veleta, pues nuestra falta de memoria histórica se ha ido acortando cada vez más y sorprendentemente ya no excede de las dos semanas. ( tiempo estimado de atención que le dio la prensa al desastre en Haití)
Hace algunas semanas, todo, desde los noticieros, hasta las causas escolares tenían que ver con la tragedia y el futuro de miles de haitianos que día a día incrementaban el número de vidas perdidas, se escuchaban infinidad de voces queriendo ayudar. De pronto los buenos samaritanos estaban a flor de piel con esa capacidad de ser héroes.
Pero… ¿y al cabo de los días?... llegado el término de memoria de 15 días ( máximo) los ojos de los defeños empezaron a mirar a otros sitios. Para entonces ya se estaban gestando alianzas de derechos con izquierdos, comenzaba el torneo Bicentenario y en un antro capitalino la corrupción estaba a punto de ser primera plana y la afición lista para llorar por Cabañas. ¿Y la paz, y los héroes que salvarían Haití, la crisis, las reformas, la corrupción y los impuestos?....de nueva cuenta la atención social y mediática había virado, como si no pudiéramos atender varias cuestiones a la vez, hoy por hoy el caso Cabañas parece más importante que nada en el mundo, pero no por todas las irregularidades que conlleva sino por la afición que le llora al ídolo paraguayo.
Aplaudo el sentimiento de los capitalinos al brindarle desmedida preocupación y cariño al futbolista, pero hay que darle a cada cosa lo justo y no fanatizarse de la tragedia cuando hay cuestiones de fondo que por más que se nos presentan en la nariz no atendemos. Este balazo es sólo la punta del iceberg relacionado a muchos trastornos de nuestras autoridades, los cuales de seguir con este alz heimer crónico que padecemos, seguirán creciendo exponencialmente.
Sugiero que la mejor medicina social no son las pancartas y volvernos todos americanistas sino quitar el freno mental ante lo que sucede, a éste hecho le queda una semana de memoria capitalina, ¿Sobre qué o quién caerá la atención después? ….
por: Gabriela Chávez Avilés
miércoles, 11 de noviembre de 2009
PRETEXTOS SOBREVALUADOS
Entre una clase y otra tuve dos horas libres, 120 minutos para mi uso personal, un largo rato para llenar y nada de mi agenda que pudiera realmente adelantar desde la universidad; así que me integré al ocio colectivo, por medio de la herramienta más socorrida de la red. : el buen Facebook.
Como la mayoría de los universitarios con tiempo libre y una computadora con internet a la mano me hice presente en el lounge más cool de los últimos años, aunque a las 3 de la tarde no pensé encontrar a mucha gente.
Uno supondría que a esa hora la gente sale huyendo despavorida de las oficinas, lejos de las pantallas de computadoras y redes sociales, decididos todos a poblar los restaurantes, parques o algún otro espacio más libre.
Pero.. para mi sorpresa, se hizo evidente el hecho de que cada vez es más sencillo encontrar "que hacer" sin despegar la vista de la pantalla o el cuerpo del sillón, el mover los dedos sobre un desplegado alfanumérico no es un deporte extremo pero si un extremo del ocio, en el que me incluyo.
Al abrir el Chat de Facebook encontré a más de 30 amigos y mucha actividad en tiempo real, me los imaginé comiendo solos en sus cubículos con los ojos iluminados por la luz de las galletas de la fortuna y las frases de canciones de Cerati; o como yo simplemente perdiendo un poco de tiempo en el ocio colectivo, porque es verdad que aquí no se hace nada de provecho pero tristemente el número de amigos conectados da la sensación de compañía.
Sin duda FB es la herramienta más sobrevaluada y endiosada de la red, su uso excesivo en muchas ocasiones, da cuenta simple, triste y llanamente, que las redes sociales son el pretexto perfecto para justificar la pereza o la carencia de ocupaciones, aunque si se busca bien , también son útiles…
Mi galleta de la suerte decía : “ no desperdicies tus virtudes”, después de leerla no tuve una epifanía ni mucho menos pero el estar en FB haciendo nada si me hizo un poco de ruido y entonces me topé con lo bueno de la navegación curiosa; por fin un enlace interesante y el causante de esta nota.
El link a la revista peruana Etiqueta Negra leía “ escritores y fumadores” un enlace a un artículo de mi profesor del curso de periodismo narrativo ( por cierto otro recurso útil que encontré en medio del ocio), acto seguido di click a la revista y en la parte izquierda de la pantalla lo vi : “Detesto el Facebook”. Un artículo de uno de los muchos que consideramos a esta red social una pérdida de tiempo y uno de los mejores pretextos para fingir ocupación, aunque detrás del mar de aplicaciones inservibles y frases sobrevaluadas que pretenden aliviar el stress y responder a las grandes interrogantes de la vida , detrás de todo y a pesar de ello aquí estoy, publicando una nota en el mismo; seamos francos lo publicado en esta pantalla tiene más posibilidades de ser leído que en cualquier otro lado.
Pero en fin, les habla una victima más del buen amigo Facebook y les dejo el artículo por si se les antoja dejar un rato solas sus granjas del Face y a las vacas rosas, ahora si me voy a clase..
http://etiquetanegra.com.pe/?p=283700&page_post=1
Gabriela Chávez Avilés
Como la mayoría de los universitarios con tiempo libre y una computadora con internet a la mano me hice presente en el lounge más cool de los últimos años, aunque a las 3 de la tarde no pensé encontrar a mucha gente.
Uno supondría que a esa hora la gente sale huyendo despavorida de las oficinas, lejos de las pantallas de computadoras y redes sociales, decididos todos a poblar los restaurantes, parques o algún otro espacio más libre.
Pero.. para mi sorpresa, se hizo evidente el hecho de que cada vez es más sencillo encontrar "que hacer" sin despegar la vista de la pantalla o el cuerpo del sillón, el mover los dedos sobre un desplegado alfanumérico no es un deporte extremo pero si un extremo del ocio, en el que me incluyo.
Al abrir el Chat de Facebook encontré a más de 30 amigos y mucha actividad en tiempo real, me los imaginé comiendo solos en sus cubículos con los ojos iluminados por la luz de las galletas de la fortuna y las frases de canciones de Cerati; o como yo simplemente perdiendo un poco de tiempo en el ocio colectivo, porque es verdad que aquí no se hace nada de provecho pero tristemente el número de amigos conectados da la sensación de compañía.
Sin duda FB es la herramienta más sobrevaluada y endiosada de la red, su uso excesivo en muchas ocasiones, da cuenta simple, triste y llanamente, que las redes sociales son el pretexto perfecto para justificar la pereza o la carencia de ocupaciones, aunque si se busca bien , también son útiles…
Mi galleta de la suerte decía : “ no desperdicies tus virtudes”, después de leerla no tuve una epifanía ni mucho menos pero el estar en FB haciendo nada si me hizo un poco de ruido y entonces me topé con lo bueno de la navegación curiosa; por fin un enlace interesante y el causante de esta nota.
El link a la revista peruana Etiqueta Negra leía “ escritores y fumadores” un enlace a un artículo de mi profesor del curso de periodismo narrativo ( por cierto otro recurso útil que encontré en medio del ocio), acto seguido di click a la revista y en la parte izquierda de la pantalla lo vi : “Detesto el Facebook”. Un artículo de uno de los muchos que consideramos a esta red social una pérdida de tiempo y uno de los mejores pretextos para fingir ocupación, aunque detrás del mar de aplicaciones inservibles y frases sobrevaluadas que pretenden aliviar el stress y responder a las grandes interrogantes de la vida , detrás de todo y a pesar de ello aquí estoy, publicando una nota en el mismo; seamos francos lo publicado en esta pantalla tiene más posibilidades de ser leído que en cualquier otro lado.
Pero en fin, les habla una victima más del buen amigo Facebook y les dejo el artículo por si se les antoja dejar un rato solas sus granjas del Face y a las vacas rosas, ahora si me voy a clase..
http://etiquetanegra.com.pe/?p=283700&page_post=1
Gabriela Chávez Avilés
martes, 22 de septiembre de 2009
Un discretísimo homenaje
Por: Gabriela Chávez Avilés
La lluvia se desplomaba intensa a la salida de la universidad, caminé serpenteando para evitar mojarme con alguna de las fluidas cascadas que caían entre las tejas de ladrillo rojo y cantera, faltaban sólo veinte minutos para que el evento diera inicio y la espera por el camión comenzaba a desesperarme, de entre mi cabello rizado se escapan algunas gotas de agua: el glamour de periodista se había ido con la lluvia, pero la intención por llegar seguía.
Al cabo de la espera, tediosa y mojada, el trayecto hacia el periódico transcurrió liviano. A la derecha en el número 40 , llendo de sur a norte, sobre la avenida México Coyoacán llenó mi vista un edificio que a mis ojos es cotidiano y para mí futuro un sueño alcanzable : El periódico Reforma. Su explanada grandísima y arquitectura con aires de elegancia neoclásica, chillan con él alrededor de puestos ambulantes y complejos comerciales de bajo estándar ; sin embargo, la ambición que desprende me gusta , me llama y me invita a pasar como quien pasa a su casa para escuchar los cuentos de la abuela , que en este caso es un homenaje pequeño , casi familiar, al legado de Mario Benedetti.
La composición del lugar es aún más kitch por dentro, pisos de mármol y domo modernista, flanqueado por paredes blancas y recargadas en detalle. De la puerta hacia el fondo del lado izquierdo un cristal indica la entrada al salón Chapultépec , donde en pocos minutos no se hablará de nada más que del uruguayo.
Sentados ya los escuchas solemnes e intelectuales atienden la lectura del primer discurso de la noche. Marisol Schultz , mujer elegante, de cabello rojo, directora de editorial Alfaguara, lee en primera persona y se identifica con él autor que comenzó leyendo de joven , de revolucionaria, utópica, como la mayoría de los asistentes universitarios al evento, jóvenes que inician su acercamiento a las letras con Benedetti porque en él encuentran cercanía con los ideales y la creencia de hacerlos posibles, “los poemas de Benedetti dicen lo que yo quiero decir.. vivir las utopías y defender a ultranza lo que pensamos “
Oriundo del Paseo de los Toros, Uruguay, vivió pleno y lúcido hasta mayo del 2009, inspiró con poemas, novelas, piezas periodísticas, cuentos y su vida diaria a más de una generación y más a aquellos que lo acogieron como un estandarte de ideales combativos. Los del 45 lo reclaman como suyo, al igual que los del 57 , del 60 y del 2000. Como menciona su biógrafa, Hortensia Campanella, “ el eco de su obra”, es lo que más lo identifica ya que sus pensamientos puestos en papel de una manera accesible y con un vocabulario cotidiano, es lo que hace que con cada tiraje de su obra más generaciones de jóvenes lo reclamen como suyo y encuentren en él una empatía de pensamiento.
Con gesto amable Campanella habla de la biografía que escribió en honor a Demócles- pseudónimo que usaba el autor cuando escribía textos humorísticos en diarios- titulada: Mario Benedetti, Un mito discretísimo; como discretísimo transcurre este relato de anécdotas y pasajes de su vida ante los atentos oídos de sus fans.
De figura menuda y apacible , Benedetti reflejó en su poesía las andanzas de una niñez enormemente pobre , una juventud y madurez febril y crítica. No pasó del primer año de secundaria y para pagar sus gastos trabajó de todo menos de escritor; su biógrafa revela que “Tregua”, fue escrito en el tiempo que le daban para comer mientras fue empleado de una dependencia de gobierno en Buenos Aires, en el exilio.
De vez en vez Hortensia acomoda sobre su nariz recta los lentes de pasta negra que porta y con la nostalgia que sólo se tiene cuando se habla de un ser querido, afirma que lo que hace trascender al escritor es su coherencia intachable y la originalidad de su palabra. Los presentes que lo hemos leído encontramos cotidianeidad en su narrativa, lo cierto es que al igual que a nosotros nos inspira, a él lo inspiró también otro escritor: Valdomero Fernández Moreno.
Su exilio y su tiempo lo marcaron y en sus obras encontramos el reflejo sorprendente de un joven eterno, que no se rinde, alguien que puso en sus palabras una guía de plenitud sensorial; a su manera “ para el optimismo no hay antídotos”, pues incluso en su testamento dejo bien claro que con el valor de sus bienes se hiciese una fundación con tres vías de trabajo: apoyo a nuevos talentos de escritores, la continua edición de su trabajo y la búsqueda de los desaparecidos.
Se dio la última palabra en medio de un sincronizado aplauso de los presentes, las sonrisas satisfechas rejuvenecieron incluso a los que en la sala mostraban ya cabellos canos y perceptibles surcos en su piel. Un discreto homenaje a un discretísimo genio que seguirá exaltando lo combativo en el interior de los que creen, exigiéndoles que no se salven.
Al salir de ahí y caminar dos cuadras hacia mi casa, la urgencia con la que mis dedos me piden que escriba lo sucedido, me recuerdan porque escogí esta profesión y porque amo lo que hago.
La lluvia se desplomaba intensa a la salida de la universidad, caminé serpenteando para evitar mojarme con alguna de las fluidas cascadas que caían entre las tejas de ladrillo rojo y cantera, faltaban sólo veinte minutos para que el evento diera inicio y la espera por el camión comenzaba a desesperarme, de entre mi cabello rizado se escapan algunas gotas de agua: el glamour de periodista se había ido con la lluvia, pero la intención por llegar seguía.
Al cabo de la espera, tediosa y mojada, el trayecto hacia el periódico transcurrió liviano. A la derecha en el número 40 , llendo de sur a norte, sobre la avenida México Coyoacán llenó mi vista un edificio que a mis ojos es cotidiano y para mí futuro un sueño alcanzable : El periódico Reforma. Su explanada grandísima y arquitectura con aires de elegancia neoclásica, chillan con él alrededor de puestos ambulantes y complejos comerciales de bajo estándar ; sin embargo, la ambición que desprende me gusta , me llama y me invita a pasar como quien pasa a su casa para escuchar los cuentos de la abuela , que en este caso es un homenaje pequeño , casi familiar, al legado de Mario Benedetti.
La composición del lugar es aún más kitch por dentro, pisos de mármol y domo modernista, flanqueado por paredes blancas y recargadas en detalle. De la puerta hacia el fondo del lado izquierdo un cristal indica la entrada al salón Chapultépec , donde en pocos minutos no se hablará de nada más que del uruguayo.
Sentados ya los escuchas solemnes e intelectuales atienden la lectura del primer discurso de la noche. Marisol Schultz , mujer elegante, de cabello rojo, directora de editorial Alfaguara, lee en primera persona y se identifica con él autor que comenzó leyendo de joven , de revolucionaria, utópica, como la mayoría de los asistentes universitarios al evento, jóvenes que inician su acercamiento a las letras con Benedetti porque en él encuentran cercanía con los ideales y la creencia de hacerlos posibles, “los poemas de Benedetti dicen lo que yo quiero decir.. vivir las utopías y defender a ultranza lo que pensamos “
Oriundo del Paseo de los Toros, Uruguay, vivió pleno y lúcido hasta mayo del 2009, inspiró con poemas, novelas, piezas periodísticas, cuentos y su vida diaria a más de una generación y más a aquellos que lo acogieron como un estandarte de ideales combativos. Los del 45 lo reclaman como suyo, al igual que los del 57 , del 60 y del 2000. Como menciona su biógrafa, Hortensia Campanella, “ el eco de su obra”, es lo que más lo identifica ya que sus pensamientos puestos en papel de una manera accesible y con un vocabulario cotidiano, es lo que hace que con cada tiraje de su obra más generaciones de jóvenes lo reclamen como suyo y encuentren en él una empatía de pensamiento.
Con gesto amable Campanella habla de la biografía que escribió en honor a Demócles- pseudónimo que usaba el autor cuando escribía textos humorísticos en diarios- titulada: Mario Benedetti, Un mito discretísimo; como discretísimo transcurre este relato de anécdotas y pasajes de su vida ante los atentos oídos de sus fans.
De figura menuda y apacible , Benedetti reflejó en su poesía las andanzas de una niñez enormemente pobre , una juventud y madurez febril y crítica. No pasó del primer año de secundaria y para pagar sus gastos trabajó de todo menos de escritor; su biógrafa revela que “Tregua”, fue escrito en el tiempo que le daban para comer mientras fue empleado de una dependencia de gobierno en Buenos Aires, en el exilio.
De vez en vez Hortensia acomoda sobre su nariz recta los lentes de pasta negra que porta y con la nostalgia que sólo se tiene cuando se habla de un ser querido, afirma que lo que hace trascender al escritor es su coherencia intachable y la originalidad de su palabra. Los presentes que lo hemos leído encontramos cotidianeidad en su narrativa, lo cierto es que al igual que a nosotros nos inspira, a él lo inspiró también otro escritor: Valdomero Fernández Moreno.
Su exilio y su tiempo lo marcaron y en sus obras encontramos el reflejo sorprendente de un joven eterno, que no se rinde, alguien que puso en sus palabras una guía de plenitud sensorial; a su manera “ para el optimismo no hay antídotos”, pues incluso en su testamento dejo bien claro que con el valor de sus bienes se hiciese una fundación con tres vías de trabajo: apoyo a nuevos talentos de escritores, la continua edición de su trabajo y la búsqueda de los desaparecidos.
Se dio la última palabra en medio de un sincronizado aplauso de los presentes, las sonrisas satisfechas rejuvenecieron incluso a los que en la sala mostraban ya cabellos canos y perceptibles surcos en su piel. Un discreto homenaje a un discretísimo genio que seguirá exaltando lo combativo en el interior de los que creen, exigiéndoles que no se salven.
Al salir de ahí y caminar dos cuadras hacia mi casa, la urgencia con la que mis dedos me piden que escriba lo sucedido, me recuerdan porque escogí esta profesión y porque amo lo que hago.
martes, 1 de septiembre de 2009
Pensamientos en vitrina
De nuevo me acompañan en esta noche de insomnio mi taza favorita de café, ésta con un cangrejo en el costado, blanca y tan grande que parecen dos, además de la necedad de mis palabras las cuales parecen hervir entre mi garganta y mis dedos ruegan que las escriba, de otra manera amenazan con no me dejarme dormir. Precisamente por culpa de estas necias estoy aquí frente a la pantalla de la computadora cuya luz se fija sólo en mis ojos cansados mientras el resto de la habitación permanece a obscuras.
Antes de decidirme a escribir, luché por horas contra la pereza de estudiar las 500 y redundantes definiciones que plantea un libro acerca de la opinión pública , un libro entero para diferenciar entre lo público y lo privado. Mi mente hizo de verdad un esfuerzo por encontrarle sentido al autor, sin éxito, y es que se los “expertos” se elevan tanto en grandes temas que no son capaces de ver lo obvios que resultan cuando los ponemos a ras de piso.
Entre mi pereza y uno que otro trago de café chateaba con mi mejor amigo como todos los días, lo leí quejarse de sus clases como yo me quejaba del libro que descansa aún frente a mis ojos aburriéndome con sólo ver su blanca y sosa portada con letras naranjas, nada atractiva… mientras planeábamos el próximo sábado como queriendo adelantar la semana, me propuso la idea de hacer algo fuera de lo común , algo randy y colectivo, las opciones incluían desde raparnos hasta un tatuaje nuevo, como si mi piel fuera álbum de stickers coleccionables.
De momento una carcajada se apoderó de mi garganta, pero conforme crecía la idea ya no me pareció tan descabellada. Sonaba como un ritual de amistad, como los que aparecen en las películas, pensándolo así hasta lindo se escucha y en mi cabeza se formó la foto del “equipo randy” con nuestra locura ante los ojos de la gente, tan privado que es pensar y tan público que se vuelve cuando lo llevas a cabo. Así saqué mis propias conclusiones acerca de la opinión pública; decidí que por hoy no necesitaba leer a un teórico de la comunicación para entender la relación entre público y privado, aunque seguro mañana en el examen me hará falta.
Me divierte la idea de pensarnos diferentes, bajo la influencia de un nuevo color, un cabello disminuido por las tijeras o un nuevo accesorio de metal adornando un sitio particular, lo cierto es que mientras permanezco escribiendo ya tengo pensado el lugar donde colgar la foto de nosotros viéndonos diferentes, no cabe duda que lo bueno se construye con acciones y de nada sirve dejar la idea rebotando en la mente.
Con esta última línea justifico mis horas de insomnio y mi ceguera causada por tantas horas frente a la computadora la cual ya me decido a apagar, pues mientras hoy regresé a darle gusto a mis palabras necias por contarles algo de mi , mañana tendré que alargar las horas para estudiar al teórico de la opinión pública, con todo y mis recientes conclusiones.
Antes de decidirme a escribir, luché por horas contra la pereza de estudiar las 500 y redundantes definiciones que plantea un libro acerca de la opinión pública , un libro entero para diferenciar entre lo público y lo privado. Mi mente hizo de verdad un esfuerzo por encontrarle sentido al autor, sin éxito, y es que se los “expertos” se elevan tanto en grandes temas que no son capaces de ver lo obvios que resultan cuando los ponemos a ras de piso.
Entre mi pereza y uno que otro trago de café chateaba con mi mejor amigo como todos los días, lo leí quejarse de sus clases como yo me quejaba del libro que descansa aún frente a mis ojos aburriéndome con sólo ver su blanca y sosa portada con letras naranjas, nada atractiva… mientras planeábamos el próximo sábado como queriendo adelantar la semana, me propuso la idea de hacer algo fuera de lo común , algo randy y colectivo, las opciones incluían desde raparnos hasta un tatuaje nuevo, como si mi piel fuera álbum de stickers coleccionables.
De momento una carcajada se apoderó de mi garganta, pero conforme crecía la idea ya no me pareció tan descabellada. Sonaba como un ritual de amistad, como los que aparecen en las películas, pensándolo así hasta lindo se escucha y en mi cabeza se formó la foto del “equipo randy” con nuestra locura ante los ojos de la gente, tan privado que es pensar y tan público que se vuelve cuando lo llevas a cabo. Así saqué mis propias conclusiones acerca de la opinión pública; decidí que por hoy no necesitaba leer a un teórico de la comunicación para entender la relación entre público y privado, aunque seguro mañana en el examen me hará falta.
Me divierte la idea de pensarnos diferentes, bajo la influencia de un nuevo color, un cabello disminuido por las tijeras o un nuevo accesorio de metal adornando un sitio particular, lo cierto es que mientras permanezco escribiendo ya tengo pensado el lugar donde colgar la foto de nosotros viéndonos diferentes, no cabe duda que lo bueno se construye con acciones y de nada sirve dejar la idea rebotando en la mente.
Con esta última línea justifico mis horas de insomnio y mi ceguera causada por tantas horas frente a la computadora la cual ya me decido a apagar, pues mientras hoy regresé a darle gusto a mis palabras necias por contarles algo de mi , mañana tendré que alargar las horas para estudiar al teórico de la opinión pública, con todo y mis recientes conclusiones.
miércoles, 22 de julio de 2009
Escenarios
Anoche mientras tomaba una clase de yoga, a la que por cierto me he vuelto adicta en este verano y en la que hago como que me concentro profundamente – aunque no puedo porque hay alguien que respira como si bufara un toro- , la “yogi teacher “ nos hizo pensar en nuestro lugar favorito en el mundo y concentrar nuestras energías en estar ahí en plena paz; esto me hizo pensar en escenarios y en como cada detalle de los mismos influye en los momentos que nos suceden.
El color de la pared, el sonido, su eco o su olor, detalles que damos por sentado, aunque maquiavélicamente son ellos los que pueden ayudar al buen “mood” o apestarnos el momento. Los escenarios desencadenan los sentidos cual efecto dominó dependiendo de la atmósfera.
El verano es el momento por excelencia para cambiar de escenarios, los más suertudos tienen muchos, otros –casi todos- algunos días de libertad donde poder ver caras nuevas y respirar aire, a veces no más limpio, peor mínimo si diferente. Hace dos años descubrí que debería de haber sido trotamundos y desde ese año si es verano, viajo. Talvez sea suerte o algo que yo misma me busco , pero dichos viajes han estado llenos de eventos espontáneos en los que debido a mi poca habilidad para la seriedad y contención de emociones..siempre acabo con algún errático romance que contar.
No soy buena para esto de los amores, me declaro analfabeta en los artes de ligar y más en los “one night stands”, eso de intercambiar fluídos una noche y no volverse a ver , lo admiro por el simple hecho de que no se como carajos los hacen!.. sin embargo aunque soy incompetente en este tipo de eventos, de alguna extraña manera soy atraída a las relaciones a distancia; de esas complicadas con pantallas y cables como chaperones e impulsos que incluyen aviones , cambios de horario y de moneda.
Complicado? . si y mucho pero la ceguera de las mariposas en la panza es el antídoto pa la neurona .
Decía que los escenarios son protagonistas del estado de ánimo, pero lo son más en este tipo de historias fugaces, el aire húmedo de verano tiene ese toque de líbida franqueza. Siempre había sido victima de los veranos en tierras extranjeras, pero este año sin duda ha sido atípico en toda su extensión, pues ahora me encuentro escribiendo en un autobús rumbo al norte del país ,en el que llevo ya tres horas sentada, aún me quedan dos horas de viaje y ya me quiero bajar…
Al comenzar el verano mi mejor amiga me propuso una cosa: “Hacer cosas randys este verano”. Buena idea porque es el primero en dos años en que no saldré del país y ya que no habrá cosas nuevas que conocer quedamos en el entendido de reconocer lo que ya estaba, darle un giro al escenario chilango. Empezamos por incluirnos en la religión de los gimnasios, un programa de un mes de clases diarias con instructores jotos- pero bien buenos- ególatras del cuerpo y señoras en búsqueda de identidad en plena menopausia. Los gimnasios son buenos escenarios para la risa, pero no para la naríz…
Y así del gym, a clases de salsa cubana, reuniones, reencuentros y demás cosas, he tenido un lugar recurrente en la escenografía chilanga estos días, ir al centro y mi computadora. A esta última he trasladado los cafés, las chelas, conciertos y otros en compañía de uno de mis erráticos compañeros de amores. Sólo lo ví una vez y no era verano, pero desde entonces la pantalla ha sido nuestro escenario favorito , el único.
Talvez es porque los inviernos no son lo mío, y el frío de aquel día de enero hizo que me congelaran las neuronas, pero nunca había continuado una conversación por tanto tiempo. La pantalla de una computadora es un eficaz chaperón, filtra emociones y jamás deja que pierdas el control, es funcional pero aburrido la verdad, le hace falta el riego del escenario.
Y como era la primicia del verano y haciéndole caso a mi mejor amiga de las cosas randys y por ende, caso omiso a mi razón; estoy en vias del cambio de escenario. Ya voy por Querétaro, ya falta menos y se está acabando mi bateria…
Nose que tan bien funcione esta obra en escenario libre de pantallas…veremos; talvez la atmósfera del norte en verano ayude.
El color de la pared, el sonido, su eco o su olor, detalles que damos por sentado, aunque maquiavélicamente son ellos los que pueden ayudar al buen “mood” o apestarnos el momento. Los escenarios desencadenan los sentidos cual efecto dominó dependiendo de la atmósfera.
El verano es el momento por excelencia para cambiar de escenarios, los más suertudos tienen muchos, otros –casi todos- algunos días de libertad donde poder ver caras nuevas y respirar aire, a veces no más limpio, peor mínimo si diferente. Hace dos años descubrí que debería de haber sido trotamundos y desde ese año si es verano, viajo. Talvez sea suerte o algo que yo misma me busco , pero dichos viajes han estado llenos de eventos espontáneos en los que debido a mi poca habilidad para la seriedad y contención de emociones..siempre acabo con algún errático romance que contar.
No soy buena para esto de los amores, me declaro analfabeta en los artes de ligar y más en los “one night stands”, eso de intercambiar fluídos una noche y no volverse a ver , lo admiro por el simple hecho de que no se como carajos los hacen!.. sin embargo aunque soy incompetente en este tipo de eventos, de alguna extraña manera soy atraída a las relaciones a distancia; de esas complicadas con pantallas y cables como chaperones e impulsos que incluyen aviones , cambios de horario y de moneda.
Complicado? . si y mucho pero la ceguera de las mariposas en la panza es el antídoto pa la neurona .
Decía que los escenarios son protagonistas del estado de ánimo, pero lo son más en este tipo de historias fugaces, el aire húmedo de verano tiene ese toque de líbida franqueza. Siempre había sido victima de los veranos en tierras extranjeras, pero este año sin duda ha sido atípico en toda su extensión, pues ahora me encuentro escribiendo en un autobús rumbo al norte del país ,en el que llevo ya tres horas sentada, aún me quedan dos horas de viaje y ya me quiero bajar…
Al comenzar el verano mi mejor amiga me propuso una cosa: “Hacer cosas randys este verano”. Buena idea porque es el primero en dos años en que no saldré del país y ya que no habrá cosas nuevas que conocer quedamos en el entendido de reconocer lo que ya estaba, darle un giro al escenario chilango. Empezamos por incluirnos en la religión de los gimnasios, un programa de un mes de clases diarias con instructores jotos- pero bien buenos- ególatras del cuerpo y señoras en búsqueda de identidad en plena menopausia. Los gimnasios son buenos escenarios para la risa, pero no para la naríz…
Y así del gym, a clases de salsa cubana, reuniones, reencuentros y demás cosas, he tenido un lugar recurrente en la escenografía chilanga estos días, ir al centro y mi computadora. A esta última he trasladado los cafés, las chelas, conciertos y otros en compañía de uno de mis erráticos compañeros de amores. Sólo lo ví una vez y no era verano, pero desde entonces la pantalla ha sido nuestro escenario favorito , el único.
Talvez es porque los inviernos no son lo mío, y el frío de aquel día de enero hizo que me congelaran las neuronas, pero nunca había continuado una conversación por tanto tiempo. La pantalla de una computadora es un eficaz chaperón, filtra emociones y jamás deja que pierdas el control, es funcional pero aburrido la verdad, le hace falta el riego del escenario.
Y como era la primicia del verano y haciéndole caso a mi mejor amiga de las cosas randys y por ende, caso omiso a mi razón; estoy en vias del cambio de escenario. Ya voy por Querétaro, ya falta menos y se está acabando mi bateria…
Nose que tan bien funcione esta obra en escenario libre de pantallas…veremos; talvez la atmósfera del norte en verano ayude.
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