domingo, 31 de enero de 2010

En una ciudad de memoria corta…

Justo hoy se contabilizan 31 días del 2010, quedan aún once largos meses por delante y como primicia anual ya hemos sido testigos de uno los peores terremotos en la historia que ha dejado a un pueblo devastado y a todos removidos con las ganas de ayudar, se ha criticado la gobernabilidad de Obama al cumplir su primer año de mandato y en nuestra capital la religión y las inclinaciones sexuales aparecen dentro de la misma frase- ¿quién diría? ; por otro lado en la pantalla grande, la idea de un mundo alterno ha logrado romper récords en taquilla y por si fuera poco, un balazo en la cabeza del “mariscal” ha destapado la cloaca de la corrupción chilanga… una vez más.

A mi parecer, bastantes altibajos para tan corto tiempo y aún así la atención de aquellos que vivimos dentro de este “desmadre funcional” , también conocido como Distrito Federal, sigue posándose en el aspecto trivial de cada uno de los hechos que menciono. ¿ Porqué apelar a lo intrascendente de los acontecimientos cuando existen medios para hacer una diferencia real?

Tras haberle dado algunas vueltas a la pregunta, la respuesta se vislumbra simple y reside en la falta de memoria de la gente, en especial de los mexicanos, que hoy más que nunca estamos explotando nuestra congénita personalidad veleta, pues nuestra falta de memoria histórica se ha ido acortando cada vez más y sorprendentemente ya no excede de las dos semanas. ( tiempo estimado de atención que le dio la prensa al desastre en Haití)

Hace algunas semanas, todo, desde los noticieros, hasta las causas escolares tenían que ver con la tragedia y el futuro de miles de haitianos que día a día incrementaban el número de vidas perdidas, se escuchaban infinidad de voces queriendo ayudar. De pronto los buenos samaritanos estaban a flor de piel con esa capacidad de ser héroes.

Pero… ¿y al cabo de los días?... llegado el término de memoria de 15 días ( máximo) los ojos de los defeños empezaron a mirar a otros sitios. Para entonces ya se estaban gestando alianzas de derechos con izquierdos, comenzaba el torneo Bicentenario y en un antro capitalino la corrupción estaba a punto de ser primera plana y la afición lista para llorar por Cabañas. ¿Y la paz, y los héroes que salvarían Haití, la crisis, las reformas, la corrupción y los impuestos?....de nueva cuenta la atención social y mediática había virado, como si no pudiéramos atender varias cuestiones a la vez, hoy por hoy el caso Cabañas parece más importante que nada en el mundo, pero no por todas las irregularidades que conlleva sino por la afición que le llora al ídolo paraguayo.

Aplaudo el sentimiento de los capitalinos al brindarle desmedida preocupación y cariño al futbolista, pero hay que darle a cada cosa lo justo y no fanatizarse de la tragedia cuando hay cuestiones de fondo que por más que se nos presentan en la nariz no atendemos. Este balazo es sólo la punta del iceberg relacionado a muchos trastornos de nuestras autoridades, los cuales de seguir con este alz heimer crónico que padecemos, seguirán creciendo exponencialmente.

Sugiero que la mejor medicina social no son las pancartas y volvernos todos americanistas sino quitar el freno mental ante lo que sucede, a éste hecho le queda una semana de memoria capitalina, ¿Sobre qué o quién caerá la atención después? ….


por: Gabriela Chávez Avilés

miércoles, 11 de noviembre de 2009

PRETEXTOS SOBREVALUADOS

Entre una clase y otra tuve dos horas libres, 120 minutos para mi uso personal, un largo rato para llenar y nada de mi agenda que pudiera realmente adelantar desde la universidad; así que me integré al ocio colectivo, por medio de la herramienta más socorrida de la red. : el buen Facebook.

Como la mayoría de los universitarios con tiempo libre y una computadora con internet a la mano me hice presente en el lounge más cool de los últimos años, aunque a las 3 de la tarde no pensé encontrar a mucha gente.
Uno supondría que a esa hora la gente sale huyendo despavorida de las oficinas, lejos de las pantallas de computadoras y redes sociales, decididos todos a poblar los restaurantes, parques o algún otro espacio más libre.
Pero.. para mi sorpresa, se hizo evidente el hecho de que cada vez es más sencillo encontrar "que hacer" sin despegar la vista de la pantalla o el cuerpo del sillón, el mover los dedos sobre un desplegado alfanumérico no es un deporte extremo pero si un extremo del ocio, en el que me incluyo.

Al abrir el Chat de Facebook encontré a más de 30 amigos y mucha actividad en tiempo real, me los imaginé comiendo solos en sus cubículos con los ojos iluminados por la luz de las galletas de la fortuna y las frases de canciones de Cerati; o como yo simplemente perdiendo un poco de tiempo en el ocio colectivo, porque es verdad que aquí no se hace nada de provecho pero tristemente el número de amigos conectados da la sensación de compañía.

Sin duda FB es la herramienta más sobrevaluada y endiosada de la red, su uso excesivo en muchas ocasiones, da cuenta simple, triste y llanamente, que las redes sociales son el pretexto perfecto para justificar la pereza o la carencia de ocupaciones, aunque si se busca bien , también son útiles…

Mi galleta de la suerte decía : “ no desperdicies tus virtudes”, después de leerla no tuve una epifanía ni mucho menos pero el estar en FB haciendo nada si me hizo un poco de ruido y entonces me topé con lo bueno de la navegación curiosa; por fin un enlace interesante y el causante de esta nota.

El link a la revista peruana Etiqueta Negra leía “ escritores y fumadores” un enlace a un artículo de mi profesor del curso de periodismo narrativo ( por cierto otro recurso útil que encontré en medio del ocio), acto seguido di click a la revista y en la parte izquierda de la pantalla lo vi : “Detesto el Facebook”. Un artículo de uno de los muchos que consideramos a esta red social una pérdida de tiempo y uno de los mejores pretextos para fingir ocupación, aunque detrás del mar de aplicaciones inservibles y frases sobrevaluadas que pretenden aliviar el stress y responder a las grandes interrogantes de la vida , detrás de todo y a pesar de ello aquí estoy, publicando una nota en el mismo; seamos francos lo publicado en esta pantalla tiene más posibilidades de ser leído que en cualquier otro lado.


Pero en fin, les habla una victima más del buen amigo Facebook y les dejo el artículo por si se les antoja dejar un rato solas sus granjas del Face y a las vacas rosas, ahora si me voy a clase..

http://etiquetanegra.com.pe/?p=283700&page_post=1

Gabriela Chávez Avilés

martes, 22 de septiembre de 2009

Un discretísimo homenaje

Por: Gabriela Chávez Avilés

La lluvia se desplomaba intensa a la salida de la universidad, caminé serpenteando para evitar mojarme con alguna de las fluidas cascadas que caían entre las tejas de ladrillo rojo y cantera, faltaban sólo veinte minutos para que el evento diera inicio y la espera por el camión comenzaba a desesperarme, de entre mi cabello rizado se escapan algunas gotas de agua: el glamour de periodista se había ido con la lluvia, pero la intención por llegar seguía.
Al cabo de la espera, tediosa y mojada, el trayecto hacia el periódico transcurrió liviano. A la derecha en el número 40 , llendo de sur a norte, sobre la avenida México Coyoacán llenó mi vista un edificio que a mis ojos es cotidiano y para mí futuro un sueño alcanzable : El periódico Reforma. Su explanada grandísima y arquitectura con aires de elegancia neoclásica, chillan con él alrededor de puestos ambulantes y complejos comerciales de bajo estándar ; sin embargo, la ambición que desprende me gusta , me llama y me invita a pasar como quien pasa a su casa para escuchar los cuentos de la abuela , que en este caso es un homenaje pequeño , casi familiar, al legado de Mario Benedetti.
La composición del lugar es aún más kitch por dentro, pisos de mármol y domo modernista, flanqueado por paredes blancas y recargadas en detalle. De la puerta hacia el fondo del lado izquierdo un cristal indica la entrada al salón Chapultépec , donde en pocos minutos no se hablará de nada más que del uruguayo.
Sentados ya los escuchas solemnes e intelectuales atienden la lectura del primer discurso de la noche. Marisol Schultz , mujer elegante, de cabello rojo, directora de editorial Alfaguara, lee en primera persona y se identifica con él autor que comenzó leyendo de joven , de revolucionaria, utópica, como la mayoría de los asistentes universitarios al evento, jóvenes que inician su acercamiento a las letras con Benedetti porque en él encuentran cercanía con los ideales y la creencia de hacerlos posibles, “los poemas de Benedetti dicen lo que yo quiero decir.. vivir las utopías y defender a ultranza lo que pensamos “
Oriundo del Paseo de los Toros, Uruguay, vivió pleno y lúcido hasta mayo del 2009, inspiró con poemas, novelas, piezas periodísticas, cuentos y su vida diaria a más de una generación y más a aquellos que lo acogieron como un estandarte de ideales combativos. Los del 45 lo reclaman como suyo, al igual que los del 57 , del 60 y del 2000. Como menciona su biógrafa, Hortensia Campanella, “ el eco de su obra”, es lo que más lo identifica ya que sus pensamientos puestos en papel de una manera accesible y con un vocabulario cotidiano, es lo que hace que con cada tiraje de su obra más generaciones de jóvenes lo reclamen como suyo y encuentren en él una empatía de pensamiento.
Con gesto amable Campanella habla de la biografía que escribió en honor a Demócles- pseudónimo que usaba el autor cuando escribía textos humorísticos en diarios- titulada: Mario Benedetti, Un mito discretísimo; como discretísimo transcurre este relato de anécdotas y pasajes de su vida ante los atentos oídos de sus fans.
De figura menuda y apacible , Benedetti reflejó en su poesía las andanzas de una niñez enormemente pobre , una juventud y madurez febril y crítica. No pasó del primer año de secundaria y para pagar sus gastos trabajó de todo menos de escritor; su biógrafa revela que “Tregua”, fue escrito en el tiempo que le daban para comer mientras fue empleado de una dependencia de gobierno en Buenos Aires, en el exilio.
De vez en vez Hortensia acomoda sobre su nariz recta los lentes de pasta negra que porta y con la nostalgia que sólo se tiene cuando se habla de un ser querido, afirma que lo que hace trascender al escritor es su coherencia intachable y la originalidad de su palabra. Los presentes que lo hemos leído encontramos cotidianeidad en su narrativa, lo cierto es que al igual que a nosotros nos inspira, a él lo inspiró también otro escritor: Valdomero Fernández Moreno.
Su exilio y su tiempo lo marcaron y en sus obras encontramos el reflejo sorprendente de un joven eterno, que no se rinde, alguien que puso en sus palabras una guía de plenitud sensorial; a su manera “ para el optimismo no hay antídotos”, pues incluso en su testamento dejo bien claro que con el valor de sus bienes se hiciese una fundación con tres vías de trabajo: apoyo a nuevos talentos de escritores, la continua edición de su trabajo y la búsqueda de los desaparecidos.
Se dio la última palabra en medio de un sincronizado aplauso de los presentes, las sonrisas satisfechas rejuvenecieron incluso a los que en la sala mostraban ya cabellos canos y perceptibles surcos en su piel. Un discreto homenaje a un discretísimo genio que seguirá exaltando lo combativo en el interior de los que creen, exigiéndoles que no se salven.
Al salir de ahí y caminar dos cuadras hacia mi casa, la urgencia con la que mis dedos me piden que escriba lo sucedido, me recuerdan porque escogí esta profesión y porque amo lo que hago.

martes, 1 de septiembre de 2009

Pensamientos en vitrina

De nuevo me acompañan en esta noche de insomnio mi taza favorita de café, ésta con un cangrejo en el costado, blanca y tan grande que parecen dos, además de la necedad de mis palabras las cuales parecen hervir entre mi garganta y mis dedos ruegan que las escriba, de otra manera amenazan con no me dejarme dormir. Precisamente por culpa de estas necias estoy aquí frente a la pantalla de la computadora cuya luz se fija sólo en mis ojos cansados mientras el resto de la habitación permanece a obscuras.

Antes de decidirme a escribir, luché por horas contra la pereza de estudiar las 500 y redundantes definiciones que plantea un libro acerca de la opinión pública , un libro entero para diferenciar entre lo público y lo privado. Mi mente hizo de verdad un esfuerzo por encontrarle sentido al autor, sin éxito, y es que se los “expertos” se elevan tanto en grandes temas que no son capaces de ver lo obvios que resultan cuando los ponemos a ras de piso.

Entre mi pereza y uno que otro trago de café chateaba con mi mejor amigo como todos los días, lo leí quejarse de sus clases como yo me quejaba del libro que descansa aún frente a mis ojos aburriéndome con sólo ver su blanca y sosa portada con letras naranjas, nada atractiva… mientras planeábamos el próximo sábado como queriendo adelantar la semana, me propuso la idea de hacer algo fuera de lo común , algo randy y colectivo, las opciones incluían desde raparnos hasta un tatuaje nuevo, como si mi piel fuera álbum de stickers coleccionables.

De momento una carcajada se apoderó de mi garganta, pero conforme crecía la idea ya no me pareció tan descabellada. Sonaba como un ritual de amistad, como los que aparecen en las películas, pensándolo así hasta lindo se escucha y en mi cabeza se formó la foto del “equipo randy” con nuestra locura ante los ojos de la gente, tan privado que es pensar y tan público que se vuelve cuando lo llevas a cabo. Así saqué mis propias conclusiones acerca de la opinión pública; decidí que por hoy no necesitaba leer a un teórico de la comunicación para entender la relación entre público y privado, aunque seguro mañana en el examen me hará falta.

Me divierte la idea de pensarnos diferentes, bajo la influencia de un nuevo color, un cabello disminuido por las tijeras o un nuevo accesorio de metal adornando un sitio particular, lo cierto es que mientras permanezco escribiendo ya tengo pensado el lugar donde colgar la foto de nosotros viéndonos diferentes, no cabe duda que lo bueno se construye con acciones y de nada sirve dejar la idea rebotando en la mente.

Con esta última línea justifico mis horas de insomnio y mi ceguera causada por tantas horas frente a la computadora la cual ya me decido a apagar, pues mientras hoy regresé a darle gusto a mis palabras necias por contarles algo de mi , mañana tendré que alargar las horas para estudiar al teórico de la opinión pública, con todo y mis recientes conclusiones.

miércoles, 22 de julio de 2009

Escenarios

Anoche mientras tomaba una clase de yoga, a la que por cierto me he vuelto adicta en este verano y en la que hago como que me concentro profundamente – aunque no puedo porque hay alguien que respira como si bufara un toro- , la “yogi teacher “ nos hizo pensar en nuestro lugar favorito en el mundo y concentrar nuestras energías en estar ahí en plena paz; esto me hizo pensar en escenarios y en como cada detalle de los mismos influye en los momentos que nos suceden.

El color de la pared, el sonido, su eco o su olor, detalles que damos por sentado, aunque maquiavélicamente son ellos los que pueden ayudar al buen “mood” o apestarnos el momento. Los escenarios desencadenan los sentidos cual efecto dominó dependiendo de la atmósfera.

El verano es el momento por excelencia para cambiar de escenarios, los más suertudos tienen muchos, otros –casi todos- algunos días de libertad donde poder ver caras nuevas y respirar aire, a veces no más limpio, peor mínimo si diferente. Hace dos años descubrí que debería de haber sido trotamundos y desde ese año si es verano, viajo. Talvez sea suerte o algo que yo misma me busco , pero dichos viajes han estado llenos de eventos espontáneos en los que debido a mi poca habilidad para la seriedad y contención de emociones..siempre acabo con algún errático romance que contar.

No soy buena para esto de los amores, me declaro analfabeta en los artes de ligar y más en los “one night stands”, eso de intercambiar fluídos una noche y no volverse a ver , lo admiro por el simple hecho de que no se como carajos los hacen!.. sin embargo aunque soy incompetente en este tipo de eventos, de alguna extraña manera soy atraída a las relaciones a distancia; de esas complicadas con pantallas y cables como chaperones e impulsos que incluyen aviones , cambios de horario y de moneda.
Complicado? . si y mucho pero la ceguera de las mariposas en la panza es el antídoto pa la neurona .

Decía que los escenarios son protagonistas del estado de ánimo, pero lo son más en este tipo de historias fugaces, el aire húmedo de verano tiene ese toque de líbida franqueza. Siempre había sido victima de los veranos en tierras extranjeras, pero este año sin duda ha sido atípico en toda su extensión, pues ahora me encuentro escribiendo en un autobús rumbo al norte del país ,en el que llevo ya tres horas sentada, aún me quedan dos horas de viaje y ya me quiero bajar…

Al comenzar el verano mi mejor amiga me propuso una cosa: “Hacer cosas randys este verano”. Buena idea porque es el primero en dos años en que no saldré del país y ya que no habrá cosas nuevas que conocer quedamos en el entendido de reconocer lo que ya estaba, darle un giro al escenario chilango. Empezamos por incluirnos en la religión de los gimnasios, un programa de un mes de clases diarias con instructores jotos- pero bien buenos- ególatras del cuerpo y señoras en búsqueda de identidad en plena menopausia. Los gimnasios son buenos escenarios para la risa, pero no para la naríz…

Y así del gym, a clases de salsa cubana, reuniones, reencuentros y demás cosas, he tenido un lugar recurrente en la escenografía chilanga estos días, ir al centro y mi computadora. A esta última he trasladado los cafés, las chelas, conciertos y otros en compañía de uno de mis erráticos compañeros de amores. Sólo lo ví una vez y no era verano, pero desde entonces la pantalla ha sido nuestro escenario favorito , el único.

Talvez es porque los inviernos no son lo mío, y el frío de aquel día de enero hizo que me congelaran las neuronas, pero nunca había continuado una conversación por tanto tiempo. La pantalla de una computadora es un eficaz chaperón, filtra emociones y jamás deja que pierdas el control, es funcional pero aburrido la verdad, le hace falta el riego del escenario.

Y como era la primicia del verano y haciéndole caso a mi mejor amiga de las cosas randys y por ende, caso omiso a mi razón; estoy en vias del cambio de escenario. Ya voy por Querétaro, ya falta menos y se está acabando mi bateria…

Nose que tan bien funcione esta obra en escenario libre de pantallas…veremos; talvez la atmósfera del norte en verano ayude.

viernes, 10 de julio de 2009

“Cocktail de aparente banalidad”

Escribo esto a partir de un comentario en horas de oficina que me hizo darme cuenta de las diferencias abismales entre personas tan cercanas, de cómo una línea puede transformar la opinión de una persona y la gran confusión que tienen algunos entre lo que creen saber y lo que saben de alguien más.

En junio el peso del estrés escolar sobre los hombros había terminado y pese algunos pendientes o en su defecto un examen extraordinario que presentar, ya todos eran libres. Y digo eran, porque fui yo la que se puso el saco del más absurdo extraordinario jamás presentado en la historia. Aquella mañana una pequeña oficina con olor a hipocresía contenida, se burló de mi mientras contestaba el examen en la computadora de mi profesor. Desde la secundaria no presentaba un examen de esos, pero en aquel entonces si parecía importante. Ahora los número han perdido autoridad.

Para entender lo que pasa en la vida y el sentir de alguien es preciso estar ahí. Es sencillo hacer especulaciones o incluso creer que se sabe que trae a cuestas el otro sin haber preguntado antes, en eso del sentir no se asume. Y bueno para esclarecer dudas acerca de lo banal de mis acciones, basta con decir que ha habido concentrados en pocos meses más fracasos que éxitos, ya hasta ahora los aires de verano han venido a acomodar las cosas un poco. En efecto admito que de excesos y buenos ratos en lo que va del año podemos contabilizar una grosera cantidad, contrapuesto con una estúpida cantidad de trabajo, de ideas inacabadas y discusiones del yo y con los otros.

Para algunos su camino siempre ha sido rocoso o con altos niveles de turbulencia. Falta de dinero, de presencias u oportunidades; soy conciente que esto es el pan de cada día tras la puerta de miles de familias. Sin embargo a la óptica de los que ven las cosas de la media para arriba, las diferencias, por mínimas que sean les vicia la opinión creyendo que aquel que no ha tenido que pasar por estos baches, no saben nada y los creen carentes de criterio para valorar lo bueno de lo malo, porque bajo su techo ,si no duele no es verdad.

No suelo dar las gracias a los cuatro vientos a ninguna figura religiosa por ninguna razón, pero tengo la necesidad de agradecer haber nacido donde nací y que en ocasiones me hayan sobrado cosas. Como cuando de niño te trepas a un árbol para ver como es desde arriba, así en mi lugar se que un café en lunes y clases de salsa en jueves sin razón alguna, más que el gusto de hacerlo, no son equiparables a decir que he mal gastado mi tiempo por hacer algo por puro placer.

Decía que estos últimos meses han sido un marcado cambio personal y los son; por estas fechas hace un año extrañaba mi smog chilango y el olor a sistema gringo se me metía en las venas- mismo que aún no sale- esos meses y cada cosa que pasó todavía la siento. Acabé el año en un estado civil y comencé el nuevo con otro, con el pasar de los meses pasé de ser estudiante a ser periodista en forma, con publicaciones semanales y cuatro horas en horario de oficina – detalle que sinceramente no me gusta-, de la nada se accionó el botón del altruismo en mi y en marzo tomé un martillo por primera vez en mi vida- si es cierto y me espanta lo ridículo del hecho- y me fui a construir casas para los necesitados, he planeado viajes relámpago a la playa y conocido rutas de camión que te llevan hasta satélite en medio de la noche y con tacones. Para algunos podrá sonar a cocktail de banalidad que recuerde estos detalles de los últimos meses y peor aún que construyan con su importancia mucho de lo que escribo, hablo y transmito.

Sin embargo mi balance para mediados de año y con un tabique más en la cronología, se lee con más orden y jerarquía que hace meses. Previo al trabajo, a las nuevas personas, a los que se fueron para siempre y a nuevos razgos personales puedo decir que mi lista de cosas simples es el mejor hábito que he adquirido y no carece de importancia por el hecho de no darse sobre un escritorio o en una sala de juntas. Sino en un café hoy por la mañana entre seis viejas, mucho chisme ajeno y un cafecito bien cargado.


Cuesta muchas noches decidir que es lo que en un momento específico es mejor para uno, pero he aprendido que el disfrute e lo simple es el generador del resto. Mencionaba al principio que hoy mentí por un rato de escape. Como niña de cinco años maquilé anoche la excusa en mi cabeza como si tuviera que fingir enfermedad para no ir a clases y quedarme el día jugar en casa. Con esa inocencia infantil me tomé un arbitrario descanso de la rutina hoy por la mañana. Lo hice y no me da culpa decir que cambié mis horas de oficina por echar el chal y arreglar el mundo a la mesa de un desayuno.

Para los que se quejan de estas libertades auto otorgadas les recomiendo que lo hagan, que si quieren opinar sobre la vida de alguien primero pregunten y no asuman en los sentimientos. A partir de este constante reacomodo interno, físico y emocional he aprendido a tomarme la diversión como cosa seria y a estar de los cercanos más cerca que siempre para no creer que se algo cuando no es así. Al final los detalles valen más que el cheque de la quincena. Forman criterios y mentes funcionales que aderezan la visión del día a día. Hoy me tomé mis horas de mentira piadosa y mañana regreso a la rutina habitual, más simple que ayer, más inteligente, concentrada y relajada.

Dejemos que la vida siga dando vueltas mientras disfrutamos que al final lo bailado nadie te lo quita.

jueves, 11 de junio de 2009

El error del impulso

Hay veces en que el ocio hace que, las neuronas en automático se pongan a configurar planes; y no hablo de complicados planteamientos racionales, sino de cosas y deseos que sólo de impulso se harían.

Y como si la mente recordará los archivos de tu vida en pequeños snapshots de películas famosas, en medio de la nada, sintiéndonos únicos- por no decir ridículos- tratamos a toda intención de recrear algún momento de película como si fuese nuestro. Este reflejo conducido por un impulso moderado no es más que el estúpido miedo hablando; con toda esta inventiva deberíamos de ser capaces de crear momentos propios.

Dependiendo del creativo los escenarios son variables, los hay desde creer que por ponerse a escribir con una enorme taza de café a la mitad de la madrugada se va a escribir la novela del siglo, hasta salir corriendo a buscar al amado- que por supuesto la o lo esperan- para besarse bajo la lluvia. Pero siendo francos cuantas veces de las miles que imaginamos hacer estas cosas, realmente las hacemos. Y el error del impulso radica exactamente en esto, en que lo puramente impulsivo no implica prefabricaciones ni escenarios…sólo suceden.

He de decir que he el saber donde radica el error en el impulso tampoco resuelve mucho el dilema de no poder completar las acciones.

Hoy la noche húmeda me dio ganas de salir a cenar y caminar, lo que parecería para algunos normal, pero en el DF a las 9 de la noche, esas ganas se deben tomar casi como señal premonitoria. Y si, pareciera que las peticiones de sorpresa e impulsos estaban en oferta pues en el camino vi las puertas de algunos edificios abiertas de par en par y la gente que entraba o salía no se preocupaba por cerrarlas, hasta se sentía natural. También vi a un niño carcajearse tanto que se acostó en la banqueta para descansar y seguirse riendo, su madre no lo regañó ni le pidió que se levantara, curiosamente se rió con él…

Los impulsos son causados por un súbito deseo de acción , algo incontenible que se dice o hace sin reparo de las consecuencias. Hoy vi algunos y caí en la cuenta de haber participado o provocado otros tantos. Pero si son tan reconfortantes porque no suceden tan a menudo o peor aún porque cuando sentimos el impulso venir, muchas veces lo bloqueamos . Dije que el error del impulso está en que se idealiza y se quiere lindo y envuelto para regalo, pero tiene otra imperfección. La mala costumbre del filtro o freno.

Existe la mala costumbre para algunos de no filtrar las palabras cuando salen de la boca, es como si la lengua se desconectara del cerebro; puede causar problemas..dicen los flatos de dientes. Pero para los que si han logrado integrarse al previamente marcado código social de convivencia, existe una costumbre aún peor, con daños más severos a la larga y eso es, callarse las cosas. Hay filtros medios y nulos, mirar pero no hablar , hablar pero no decir lo que se siente o piensa , acercarse y no rozarse, saber que se quiere y no hacerlo…

Dependiendo del grado del filtro se mide la duración que la persona estará esperando para comenzar su vida. De sentarse a imaginar nunca se han escrito libros , ni canciones, ni hecho grandes cosas, es la base cierto, pero no lo es todo. Es preciso hacer porque de mil excesos creo que me he arrepentido en todos y cada uno de ellos. Creo que ni uno sólo ha valido la pena.. porque lo he hecho a medias y he preferido quedarme en la raya del límite de lo que llaman prudencia, que la mayoría de las veces es sólo un sinónimo sacado del manual de Carreño, que estorba. Lo que se siente como “cruda moral” no es cruzar la línea, sino quedarse con las ganas. No hay razón para un plan B… si a un chilango se le puede olvidar cerrar la puerta de su casa a las a las 9 de la noche o caminar en el metrobus con tacones, porque no seguir los impulsos. Talvez ahí está la clave de la ecuación , sueños más ideas y un poco locura= algo que llene.

Es el principio del verano, con dos mese por delante para hacer del escenario favorito lo que uno quiera, los planes irán sobre la marcha mientras el calor alborote más el hervidero de asfalto. Si llegamos al final con cosas nuevas que contar habremos llegado mejor de lo estamos hoy , con menos miedos y más ganas.